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Recientes informes han demostrado que son pocos los parados que encuentran utilidad alguna a las entrevistas o procesos de selección realizados en las oficinas públicas de empleo. Los usuarios acuden a este tipo de lugares únicamente a realizar los trámites para cobrar la ayuda de desempleo, sin embargo, son muy pocos los que encuentran orientación laboral útil.

 Por su parte, las empresas rara vez consiguen candidatos adecuados en las oficinas de empleo que, además, son relacionadas automáticamente con trámites y burocracia.

 En cuanto a los funcionarios, dedican buena parte de su tiempo a rellenar formularios que son de ayuda únicamente a la Administración. Además, los recortes presupuestarios han causado recorte de personal que repercute en una mayor carga de trabajo.

 Conocedores de esta situación, los políticos encargados de liderar los servicios de empleo de Aragón, Jorge Escario, y de la Comunidad Valenciana, Fernando Díaz Requena, procedentes del sector privado, han dado un giro de 180º a la forma de trabajar de estas oficinas. La clave: situar en el centro a los usuarios, mejorando la formación ofrecida y reduciendo al mínimo las montañas de papeleo y trámites para los funcionarios.

 Entre los principales aliados de estos gestores, las nuevas tecnologías. De hecho, Díaz Requena asegura que la implantación de las tecnologías de la información ha permitido que el 80% del tiempo se haya reorientado desde la burocracia hasta la orientación laboral.

 Además, tanto en la Comunidad Valenciana como en Aragón la mayoría de los trámites de pueden realizar a través de la red o a través de cajeros dispuestos en las oficinas de empleo.

 Otro de los campos donde ambos gestores han incentivado un cambio ha sido el de la formación de los usuarios. Escario ha optado por una fórmula de liberalización de los cursos para que la patronal y los sindicatos tengan que competir con el de otros proveedores independientes.

 Como resultado, los alumnos, además de firmar en las listas de asistencia, a veces se ven obligados a poner su huella dactilar en las máquinas de la entrada del aula, reciben la visita sorpresa de los inspectores y, en el caso de las formaciones online, las empresas encargadas de impartirlas deben proporcionar las claves para supervisar que todo se está desarrollando apropiadamente.

 Por otro lado, en la Comunidad Valenciana han lanzado sesiones gratuitas de coaching que se financian mano a mano con grandes compañías. En Aragón, recuerda Escario, “hemos abierto un centro tecnológico con proveedores de software como Microsoft o Adobe donde 2.000 alumnos aprenden a dominar sus programas, acceden a una certificación oficial por parte de estas empresas y disfrutan de una inserción laboral del 82% cuando terminan”.

 De cara a empresas y funcionarios, Jorge Escario y Fernando Díaz Requena han creado una plataforma virtual donde los directivos de las empresas pueden consultar las oportunidades de formación para trabajadores, subvenciones o consulta de dudas sobre asuntos laborales.

 Por su parte, los funcionarios dedican parte de sus jornadas a visitar empresas para presentarles el proyecto, intentar convencerlos de que se apunten y escuchar sus ideas para mejorarlo. Además, los servicios públicos de empleo valenciano y aragonés realizan una preselección de los candidatos para que los departamentos de recursos humanos no se encuentren con miles de currículums entre los que sólo unos pocos se ajusten al perfil.

Fuente: expansion.com

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